Cirugía del glaucoma

El glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo y se produce por un aumento de la presión intraocular que, como consecuencia, va dañando el nervio óptico de manera irreversible y produciendo una pérdida progresiva del campo visual que, en fases avanzadas, produce la ceguera total. Esto ocurre de manera silenciosa y sin dar síntomas que el paciente pueda detectar.

Detectado a tiempo se puede tratar y evitar el daño al nervio óptico. El tratamiento consiste en unas simples gotas en colirio para controlar la tensión ocular.

En los casos en que no se controle con este tratamiento, es necesario recurrir a la Cirugía Filtrante, que consiste en realizar una salida artificial para el líquido fuera del ojo. Existen en la actualidad varias modalidades distintas según las necesidades individuales de cada paciente, que le serán explicadas por su oftalmólogo.

La cirugía se realiza con anestesia local y la recuperación es muy rápida.

Los tiempos recomendados de baja laboral, para el baño en playa o piscina y para realizar ejercicio físico son similares a los expuestos para la catarata.